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miércoles, 13 de junio de 2012

LA PROPUESTA ES RECUPERAR EL ESPACIO PARA LOS PEATONES Y LOS CICLISTAS.







Hay dos motivos: el uno es la responsabilidad con nuestros hijos y con nuestra vejez. La otra es un derecho de mejorar nuestra salud y nuestra tranquilidad. ¿Cómo? Léelo en los 13 mensajes de abajo. No quiero que te canses leyendo, por eso los resumí tipo Twuitter.


1. Cada auto, en promedio, por cada 10 kilometros recorridos producen entre 2.5 y 3.5 kilogramos de dióxido de carbono CO2. Un auto en Quito recorre un promedio de 18 MIL kilómetros al año. Es decir que cada auto produce al año 5400 kilos de CO2 aproximadamente. El parque automotor tiene más de 400 mil vehículos, pero si partimos de la cifra redonda, LOS QUITEÑOS EMITIMOS 2 MIL 160 MILLONES de kilos de CO2 al año.


2. El famoso “Pico y Placa” lo que ha hecho es INCREMENTAR el número de adquisiciones anuales de vehículos. Es decir, saca de circulación 80 mil vehículos al día en una ciudad donde se compran 40 mil vehículos al año. Eso quiere decir que la medida era válida solo por 2 años. Todos fuimos testigos de la mejoría del tráfico en Quito durante los primeros meses. Hoy es un caos otra vez. ¿Por qué? No solo porque aparecieron ya esos 80 mil vehículos, sino porque además se incrementó la venta anual. Es decir que la demanda superó las 40 mil unidades al año.


3. Al haber tantos autos, es lógico que falten los parqueaderos. Por eso, toda la ciudad está plagada de autos en las veredas y los espacios públicos. Eso VIOLA el derecho de los peatones, QUE POR CIERTO SOMOS MÁS, de utilizar las calles para caminar. Debemos hacerlo por las calles, a la par con buses y otros carros. Esto nos pone en riesgo.


4. La cultura del ecuatoriano, que no es diferente de la cultura del “ciudadano occidental”, gira en torno a “mi” y lo “mío”. Cada uno soluciona su problema y poco o nada le importa el problema del resto. Eso es lo que quieren las grandes casas comerciales, que todos nos sintamos “únicos”. Así ellos pueden importar miles y miles de nuevas “colecciones” para bobos como nosotros que nos “tragamos” el cuento de la exclusividad y la “importancia” de ser “únicos”. Esta cultura nos dice que “NO HAY NADA DE MALO EN QUE UNA FAMILIA TENGA MÁS DE UNA AUTO” porque es su derecho. Al fin y al cabo, esa familia se “raja el lomo” para tener dinero y ejercer ese derecho. Todo correcto hasta que empezamos a invadir el derecho de los otros. Las cifras de arriba demuestran que cada vez que compras una auto y lo pones a circular, le estás quitando aire a MIS PULMONES, a los de mis hijos y a los de mis nietos (que aun no tengo). La respuesta cotidiana es: “Pero es solo un carrito…” A eso multiplícale por 40 mil quiteños que creen tener ese derecho y multiplica por la cantidad de CO2 que esos 40 mil generan al año. Te vas a dar cuenta rápidamente que no es solo “un carrito”.


5. Los grandes beneficiarios de este enorme sistema han sido las casas comerciales que financian autos: productores, vendedores y financistas. Pero quienes han movido los hilos desde atrás, los más grandes beneficiarios, han sido las PETROLERAS. Recordemos que desde el año 1960 ya ha habido iniciativas viables para no depender del petróleo y utilizar energías renovables. Entra por ejemplo, a averiguar en internet sobre el auto eléctrico. Mira tu mismo lo que pasó. Estas patentes las compraron las grandes PETROLERAS y “se acabó el problema”. Estas grandes firmas utilizan campañas de relaciones públicas y publicidad en varios niveles. Uno de ellos, sino el más pernicioso, es el rumor. La estrategia es hacer de un rumor una verdad. Por ejemplo, el comentario que habrás oído mil veces es: “ahora tener auto ya no es un lujo sino una necesidad”. Esto es ridículo. Te invito por un momento a pensar en tus hijos, en tus sobrinos, en tus hermanos menores o en los niños que amas (vecinos, hijos de amigos, etc). Imagínatelos muriendo de cáncer a los pulmones en un hospital. Imagínate el dolor de ellos y el de quienes los conocemos. Ahora respóndeme: ¿la salud de quienes amamos es un lujo o una necesidad?


6. ENTREMOS A LA PROPUESTA: Eliminemos el subsidio a la gasolina. Que sacar el auto sea caro y no el “regalo” que es ahora (en comparación con otros países). Les presento un fragmento del artículo “Subsido a combustibles crecerá 21% este año” publicado por el diario HOY el 14 de julio de 2011. “Según el Observatorio de la Política Fiscal, entre 2007 y 2010, los subsidios al gas, diésel y gasolinas, importados y producción nacional, alcanzaron unos $14 600 millones. En igual período, a $6 900 millones ascendieron los subsidios que se pagan a través del presupuesto: 40% de pensiones de jubilados, bono de desarrollo humano, bono de vivienda, tarifas eléctricas, úrea, arroz, crédito desarrollo humano, etc.” ¡Por Dios! El subsidio a los autos podría ser igual que el de la salud de nuestros ancianos… ALGO ESTÁ MAL.


7. PROPONGO que solo se subsidie a buses, taxis, autos comercializadores de alimentos y una reducidísima lista de actividades que dependan del auto para llevar la comida a sus casas. NO A QUIENES UTILICEN EL AUTO PARA TRASLADARSE A SUS OFICINAS Y DEJARLO PARQUEADO.


8. PROPONGO que con el dinero que se deje de subsidiar se fortalezca en un 100% el transporte público. Necesita ser operativo, digno, dejar de estar en manos de delincuentes que a través de paros buscan recuperar los “puntos” que perdieron violando las leyes, y sobre todo, que el transporte público sea cómodo.


9. PROPONGO que parte del subsidio que se deje de dar a la gasolina, se reinvierta en premios de estímulo a quienes dejan el auto en sus casas. Viajes, premios, tarjetas de descuento en compras de alimentos, etc.


10. PROPONGO que con la eliminación de los subsidios se creen ciclovías en toda la ciudad y en todas las ciudades del Ecuador, para que podamos desplazarnos con seguridad y comodidad. Que cuando haga sol o cuando llueva estemos cubiertos por techo, al menos en las vías principales.


11. PROPONGO que TODO AQUEL que utilice el espacio público para parquearse o para hacer negocio (o abusivamente como el Quicentro Shoping) sea multado bajo una “ley especial”. Recordemos que el esfuerzo de todos es para precautelar un bien común importantísimo como la salud. Así como se juzga, desde el 11-S y con cierta moda ahora a los terroristas, así debería juzgarse también, bajo un código especial, a los que utilizan abusivamente el espacio público que es de todos. El momento en que parquearse en la vereda signifique una multa de 2 mil dólares, vamos a ver si la gente lo hace.


12. PROPONGO que la recuperación de las veredas, que hoy son intransitables no solo para bicicletas, sillas de ruedas, coches de bebé sino también para peatones de la tercera edad y discapacitados, sea regeneradas por LEY por los dueños de casa que están a su lado. PROPONGO que se emita una ley que de un lapso de 1 año para hacerlo. Esto no solo que daría innumerables fuentes de trabajo sino que solucionaría un problema para los quiteños en general.


13. Esta propuesta estará alojada en www.matiasdavila.blogspot.com Recomiéndale a la gente que tienes a tu lado que la lea para ver si esto puede cuajar en algo. Gracias por tomarte el tiempo para leer.

lunes, 7 de febrero de 2011

¿Solo en el Ecuador se ven incoherencias?


Este audio tiene una duráción de 5 minutos. Analiza un editorial del Presidente Rodrigo Borja. Te recomiendo que lo escuches y comentes.
Copia esta dirección en tu buscador y haz clik en PLAY.

http://www.goear.com/listen/ea70f9b/ecuador-pais-incoherente-matias-davila

domingo, 5 de julio de 2009

La grada y los milagros




Mi vida se ha convertido en un cúmulo incesante de milagros. Todos los días me pasan cosas raras de las cuales no hago más que maravillarme. Todo empezó con la lectura de un libro de Deepak Chopra: “El libro de los Secretos”. Para los fundamentalistas, este autor será del diablo… para los creyentes es otra de las señales que Dios nos pone a lo largo de la carrera para saber hacia donde debemos correr.

Realmente creo que no hay coincidencias sino propósitos. Tuve una revelación hace más de un año. En esta comprendí que para buscar a alguien dentro de un tumulto, la mejor forma en subirse en algún lugar más alto. Si, para mi fue una revelación, tal vez para ti sea obvio. Pues bien, empecé a aplicar ese concepto en mi vida personal. Vi, en mi revelación, un gran estadio y un montón de cabezas. Tenía que encontrar a alguien en especial así que me subí en una grada alta desde donde mi visión cambió radicalmente. Desde la planicie solo sentía empujones y no sabía para que lado me llevaba la marea de gente. Pero desde arriba sabía que todos iban hacia una puerta que desde abajo no se veía. Pero lo más sorprendente era que desde arriba se veía otra puerta que no estaba tan saturada de personas pero la gente de la planicie no podía verla.

En mi vida personal aprendí a subirme en la grada cada vez que no entiendo algo. Ayer, por ejemplo, tenía una reunión a las 3 de la tarde. Me pidieron con anticipación que fuera puntual y eso hice. Comí temprano para tener incluso un tiempo para caminar después del almuerzo y digerir mejor mis alimentos. De pronto, recibí una llamada telefónica en que la persona con la que iba a encontrarme me dijo que ya no podía a las 3 sino a las 4. Me pidió mil disculpas y retrasó todo mi horario una hora. Antes me hubiera molestado y hubiera argumentado la falta de respeto al tiempo ajeno y la indelicadeza. Hoy más bien me dio alegría y me subí a la grada. En ella me envolvió un sentimiento de paz. Algo quiere Dios de mi en esta hora hueca. Tal vez que hable con algún amigo, tal vez que reflexione sobre algún asunto en particular o tal vez que me duerma y descanse, ¿por qué no?

Cinco minutos después me llamaron de un nuevo estudio de grabación al que nunca había ido y me dijeron: “Matías, tenemos que grabar contigo. Te pagaremos enseguida (cosa que en mi negocio no se da) pero tendrás que venir hoy a las 3. ¡No podía creerlo! Estoy seguro que si me hubiera molestado, esta oportunidad no se hubiera presentado. Aprendí a subirme en la grada y a agradecer por todo. El Dios de amor que me puso a escribir esto te puso a ti a leerlo. ¿Por qué? ¿Para qué? Tal vez para que empieces a agradecer por esos que llamas problemas. Quisá para que aprendas a ver cada crisis como un escalón que te permite ver mejor el panorama.

Amigo, amiga, el escalón que te invito a subir desde ahora en adelante es el del agradecimiento. Cada cosa “mala” que te pase es un motivo para agradecer. Esa cosa “mala” tiene un propósito bueno. No te das cuenta porque estás en la planicie. Súbete al escalón agradeciéndole a Dios (no importa cuál sea tu religión) por esa maravillosa oportunidad. Vive el milagro de entender que no eres tu quien maneja tu vida. Que nada se mueve por casualidad sino por causalidad. Que las hojas de los árboles no se caen por accidente ni que su fruto se pudre en el suelo por equivocación. ¡No, al contrario! Sin ese proceso los insectos y las aves no se comerían las semillas y no las fertilizarían para que nazca un nuevo árbol. Es decir, NADA SE DESPERDICIA. ¡Nada!

Esa historia que te contaron que te “quitó el tiempo” fue para algo y por algo. No seas pretencioso al pensar que le hiciste el favor de escucharle a quien te la contó porque el favor fue mutuo. Tu necesitabas escucharla, por eso te la contaron, caso contrario, tenlo por seguro, nadie te la hubiese contado. Lo mismo pasó con el accidente que tuviste, con la separación de tus padres o de tu pareja, con la muerte de tu hijo o de tu amigo, con tu discapacidad, etc. No pasaría si no fuera necesario. Pero frente a eso hay dos opciones: la primera es renegar contra Dios, contra tu suerte o contra la vida; y la segunda es subir la grada del agradecimiento y esperar que se manifieste el propósito divino que empezó antes de que nacieras y seguirá con o sin tu comprensión y aprobación.

¿Por qué estás leyendo esto? ¿Para qué? Ten por seguro que las personas que no necesiten esto no lo leerán. Fue hecho para ti y por ti… así tu y yo no lleguemos a conocernos jamás.
Matías Dávila 2010, Todos los derechos reservados. Quito - Ecuador - Suramérica