Por Matías Dávila.
Por mi carisma, supongo, algunas veces tuve la oportunidad de ser el presidente de mi curso durante mi vida estudiantil. Guardando las respectivas distancias con Carondelet, ¡yo si se lo que se siente ser el presidente!
El éxito de mis “gobiernos”, fue que se me dejaba claro que SOLO representaba a mis compañeros, nada más. No tenía puntos extras, ni sueldo, ni menos horas de estudios, ni silla especial, ni nadie tenía que respetar la “majestad” de mi cargo, ni ninguna otra cosa que me pusiera a mi sobre ninguno de mis compañeros.
Por eso para mi la representatividad con sueldos de entre 16 y 18 veces el salario mínimo vital, como tienen los asambleístas y los altos cargos del gobierno es una locura.
En mi curso yo velaba por el bienestar de mis compañeros porque era uno más; porque su bienestar era también el mío. Cuando tienes un auto que no respeta los semáforos y va con escoltas para evitar el tráfico, obviamente te desentiendes del problema de la movilidad. ¿Por qué?, porque ya no te duele; porque ya no es contigo.
Cuando te atiendes en un hospital privado (ojo, al que tienes pleno derecho), y dejas de atenderte en el hospital público donde te dan una cita para de aquí en cuatro meses, te desentiendes del problema. Ya no es prioritario para ti el tema de la salud pública, porque no son tus hijos los que se están muriendo por falta de recursos, sino los hijos de los otros… esos “otros” que ni conoces, es decir, esos “otros” que no te duelen.
Por eso hoy yo planteo, en mi simpleza de ciudadano sin PHD, que votemos por el candidato que nos ofrezca 4 cosas. Cuatro cosas que para los académicos y los analistas políticos serán una irrelevancia pero para ti, amigo que me lees o escuchas, y para muchos más, tienen arto sentido.
1. Votemos por el candidato que renuncie a su sueldo de 16 ó 18 veces el sueldo mínimo vital y, como en otros países (porque no me estoy inventando nada), esté dispuesto a cobrar como asambleísta solo una dieta de 1400, es decir 4 veces el sueldo básico.
2. Votemos por el candidato que se comprometa, Él y su familia directa, a utilizar durante su mandato los servicios públicos de salud, sin privilegio alguno. Es decir, como cualquiera de nosotros.
3. Votemos por el candidato que se comprometa a tener a sus hijos dentro de los sistemas públicos de educación durante su mandato. Que ellos sean compañeros de los “hijos del pueblo”, de ese pueblo que Él dice representar.
4. Votemos por el candidato que se comprometa durante su mandato, a transportarse como nos transportamos nosotros, en los sistemas públicos de transporte. Si su ejercicio es bueno, nosotros seremos sus guardaespaldas.
Bobadas, aparentemente, pero sumamente importantes para quienes vemos que llegar al poder en el Ecuador, es un rentable negocio que hace ricos más ricos, y pobres más pobres.
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martes, 19 de julio de 2016
viernes, 2 de octubre de 2015
¡Nos vamos a la mierda!

¿Has escuchado el término “oír llover”? Se refiere a que las cosas pasan sin que les pongamos atención. Poquito a poquito nos van “metiendo el dedo” y como nos vamos acostumbrando, ya es como “oír llover”.
TELEVISIÓN.
Pregunto yo, ¿a qué hora los grandes empresarios de la televisión -a nombre de nosotros las audiencias- decidieron HIPER PRODUCIR novelas? Rosa Angélica Montenegro de Alba, la millonaria avara que sabe un secreto que le da poder frente a María la sirvienta, ama a José Antonio Pallares Del Toro que, a su vez, está enamorado de María. Es un amor imposible porque los Pallares son de una familia de abolengo, pero lo que José Antonio no sabe, es que María es la hija y única heredera de los Montenegro, lo que la convierte en dueña de todo, inclusive de los camarógrafos, los guionistas el set y hasta del mismo José Antonio… Por Dios, dudo que una audiencia pida lo mismo y lo mismo y lo mismo. Otra cosa es que vean, que no es lo mismo que quieran y mucho menos que lo pidan.
MUSICA
“Yo me pongo bruto, tu te pones bruta y de que te lo hundo te lo hundo”. Una canción que en Youtube tiene más de 1 millón y 100 mil visitas. “Si necesitas reguetón dale… vamo a pegarnos como animales”. Otro “hit” que en Youtube superó las 4 millones de vistas. Y la lista es larga. ¿Está mal? ¿Dónde queda la libertad? Todos tenemos libertad de comer mierda pero está en nosotros el no hacerlo. “Es que solo es para bailar”; “Es que el ritmo es chévere”; “Es que nos pone alegres”. Esto es oír llover. Luego nos preocupa como sociedad el embarazo adolescente y el SIDA, pero qué podemos decir si nuestra propia música nos invita a aparearnos como animales. Parecería que los adultos y los jóvenes no entendemos el “link” que existe entre una cosa y otra.
ARMAS.
Hoy, 2 de octubre de 2015, está fresca la noticia de la matanza en Oregon. En Estados Unidos es “común” ver que locos animalizados disparan contra civiles inocentes. Lo paradójico es que ellos entienden que portar armas es un “derecho ciudadano”. Está consagrado en su constitución política en la Segunda Enmienda. Pero hay otro dato interesante. El famoso Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una organización que vela por la paz mundial, está conformada por los productores del 85% de las armas del globo… ¿estamos locos? ¿Cómo le ponen al ratón a cuidar el queso?
CINE
Y aquí estamos nosotros, haciendo fila para ver al “Hombre Hormiga”. ¡Hey!, pero si recién estuvimos viendo al “Hombre Araña” y al “Hombre Murciélago”… claro y al hombre elástico, al hombre de piedra, al hombre de fuego, al hombre mutante, al hombre dios y al hombre verde. Pero si no te gusta, puedes cambiarte de fila y ver al “Hijo del Diablo” y luego “La casa del Diablo”, o tal vez “La heredera del Diablo”, “La Vecina del Diablo”, “La voz del Diablo” o “El corredor de bolsa del Diablo”. El cine es la valeriana que usa el sistema para adormecerte. No sales de ahí para cuestionar nada… sales de ahí adormecido, excitado, sentimentalmente tocado para seguir siendo un ladrillo más de la pared.
Y bien, como te dije en el título, NOS VAMOS PARA LA MIERDA. Tal vez haya que empezar a cuestionarse antes de consumir. ¿Para qué?, ¿Por qué? y tal vez ahí nazca la verdadera libertad.
viernes, 26 de junio de 2015
PUTA en sus varios significados

Cuando emplees la palabra PUTA, hazlo con cultura porque pueden pensar que eres un bobalicón. Puta tiene algunas acepciones de las cuales quisiera hablar hoy. La primera es la más obvia, es el término despectivo de meretriz. Pero en el resto está la riqueza de la palabra.
“PUTA que frío”. Esta linda expresión denota énfasis en una circunstancia momentánea. Por ejemplo estaría mal si la utilizamos como “PUTA que 90 años”… porque el tiempo dentro de la expresión es sumamente largo. De ahí que es bonito escuchar un “PUTA que hambre”, “PUTA que sueño” o un “Puta que gobierno”…
La otra posibilidad, de las muchas ya conocidas para este riquísimo termino, es “PUGTA” con la letra “g” en medio. Esto significa ira pasajera. Puede usarse cuando uno se remuerde un dedo en el velador, al regársele el café del desayuno, en fin. PUTA con “g”, enaltece el término y lo convierte en una expresión de coraje, de rabia, de desahogue. Pero es incorrecto utilizar esta palabra en situaciones de ira prolongada. Por ejemplo está demás en “PUGTA que ley tributaria la que me hace pagar el 12% de IVA…” Simplemente no se escucha bien porque la derogatoria completa de esta ley podría tomar varios meses…
Luego está el tradicional “PUTA MADRE”. No significa de ningún modo que uno crea que la madre de uno ejerció, ejerce o ejercerá la práctica de la prostitución, sino más bien está relacionada al reemplazo del “caray”. Por ejemplo: “Caray, dejé las llaves del auto encima de la mesa del comedor” (departamento en un 4 piso y tu hablando desde el garaje) Esto puede reemplazarse con “PUTA MADRE dejé las llaves del auto encima de la mesa del comedor”. ¿Notan mis lectores que no hay una evocación explícita a pretender vincular a la madre de uno con ningún acto de naturaleza sexual?
PUTA O PUTÍSIMA es un término que ya empieza a tener cierta connotación afectivo sexualizada. Un marido que llama en la intimidad PUTA o PUTÍSIMA a su mujer, lo que está haciendo en el 84.8% de los casos es halagándola. El sinónimo sería: “Te desenvuelves tan bien en el acto carnal del coito, que mereces un premio”, o también “Te vistes de una forma tan provocativa que en este momento, si nos diera el tiempo, tendría ganas de mantener contigo una relación íntima”. Bella palabra que, para sorpresa de quienes identificaban a la palabra PUTA solo como insulto, une lazos de índole fraterno dentro de la pareja.
PUTONA, es una derivación del castizo PUTA. Es utilizada en un 74.1% de los casos más por las mujeres que por los hombres. Se la considera, dentro del argot masculino, como un término blando o “fresita” para hablar en lenguaje popular. Por eso es que escuchar de un hombre el término PUTONA, no es tan agradable y desdice de la virilidad del individuo. PUTONA es una palabra que quiere expresar “ligereza” a la hora de entregarse en el amor. Una mujer que tiene relaciones coitales con varios novios dentro de un mismo periodo, o que en un corto periodo ha tenido encuentros íntimos con varias personas es considerada –dentro del género- como PUTONA que, en este caso particular, no es visto como insulto, sino solo como un pícaro adjetivo calificativo. Va acompañada casi siempre por una sonrisa por parte de quien la pronuncia y su respuesta casi siempre es otra sonrisa, lo que habla de su naturaleza bonachona más que de un intento de agresión.
Espero, mis queridos lectores, que este artículo les permita utilizar correctamente el término para que su utilización no genere desgaste o banalidad. Suyo siempre, este su amigo
Matías Dávila
@matiasdavilau en Twitter, para quienes tiene mucho tiempo disponible.
viernes, 15 de noviembre de 2013
"No existen los patos"
Una madrugada como cualquier otra. Muy temprano por la mañana, salí de mi casa de la mano del sol que iba “de salida” también. Fui a un parque que está a 1 kilómetro de mi casa, donde procuro meditar 4 de los 7 largos días de la semana. Las preocupaciones y los distractores hacían las veces de una enorme mochila que cargaba en el recorrido. Iba pensando un sinnúmero de cosas aparentemente diferentes, pero unidas por un recuerdo, una palabra, un olor… el cerebro relaciona mil cosas en una misma línea de tiempo que, cuando uno está intranquilo parecería ser infinita.
Llegué al parque. En uno de sus extremos hay una laguna que es un poco más grande que una cancha profesional de fútbol. Es decir, no es gigante, pero no es pequeña tampoco. Yo suelo orar, meditar, agradecer y visualizar en su orilla, que para poder recrear la imaginación del lector, tiene 25 metros por 4 -más o menos-. No es redonda ni ovalada, no tiene una figura geométrica definida pero su diseño tiene cortes rectos. En la mitad hay una pequeña isla redonda decorativa. Esa mañana, como ya lo dije, traía una angustia que no facilitaba mi necesidad de encontrar paz.
Me senté y traté de poner la mente en blanco, pero las ideas hacían más ruido que una avalancha. Luego de diez minutos de intentos empecé a reconsiderar esta meditación, tal vez hacía más trabajando que ahí, “perdiendo el tiempo”. Como si no fuera ya suficientemente frustrante mi intento de meditación, vi que en la isla de la mitad había un grupo de patos. Tres de ellos se lanzaron al agua y empezaron a acercarse hasta donde estaba sentado yo. Aquí haré una pausa y por un momento cambiaré de giro la narración porque es la parte más importante de este relato. Cuando yo tenía 4 años me atacó un gallo en el patio de mi casa. Me picoteaba y corría detrás de mí. Yo por la desesperación no podía encontrar la puerta de salida y traté de subirme al marco metálico de una ventana. El gallo saltaba y seguía picoteándome las piernas mientras yo gritaba aterrorizado. Desde ahí, pese a que ya tengo unos centímetros y unos kilos de más, todo animal que tenga plumas me da miedo. Por eso cuando empezaron a venir hacia mi los patos, se despertó ese primitivo instinto de supervivencia que me decía: “¡De pie!, ¡De pie!” Trataba de concentrarme pero ahora las circunstancias se habían vuelto mucho más adversas. Finalmente, vi como los patos llegaron a un metro de mi posición pero, por estar yo sentado y por estar el agua de la laguna sesenta centímetros más abajo del piso donde yo estaba sentado, se formó un “punto ciego”. Yo sabía que los patos estaban ahí, pero no podía verlos. La señal de alerta me la darían los aleteos de estos animales al querer subir a la orilla. Como voy con frecuencia, estoy muy familiarizado con ese sonido.
La meditación se transformó en un estado de alerta muy parecido al de los soldados en una trinchera. Pueden incluso encontrar una posición para acomodar el cuerpo mientras esperan, pero será imposible que lleguen a tener paz. Esa zozobra se apoderó de mi ya intranquilo momento de búsqueda de la quietud.
¡No pude más! Luego de un interminable minuto me puse de pie y me alejé unos metros de la orilla. Me dio curiosidad de saber dónde se habían escondido los condenados patos. Me acerqué a la orilla y no los ví. Fui por un borde cercano y tampoco estaban ahí. Busqué otra posición que me permita ver la laguna con más detalle sin dejar de mirar las posibles salidas y tampoco: no había patos. Me sorprendí mucho y fue en ese momento donde escuché una voz interior (a la que yo llamo la voz de Dios pero tal vez para otros sea la voz de su conciencia) que me dijo: “Materializaste tus miedos y eso te impidió cumplir tu propósito. Diariamente te pasa lo mismo. Dame la mano, camina confiado conmigo porque NO HAY PATOS”.
Me reí solo. Mis problemas desaparecieron porque tuve una de las más bonitas revelaciones de mi vida. No ganaba nada pensando en las dificultades que en ese momento no podía resolver. Esas dos horas de meditación, eran el regalo que yo me daba a mi mismo para darle un vuelco a mi vida. Pude concentrarme casi inmediatamente. Fue en ese momento donde volví a escuchar la sabiduría de la voz que me dijo: “Tienes un fin mayor”.
Ese día hice muchas reflexiones con respecto a mi Fin Mayor. Dividí mis “importancias” de mis “urgencias” y descubrí que mucho de mi tiempo estaba enfocándose en apagar incendios que me estaban distrayendo de lo importante de la vida.
Dios me habla a través de mi conocimiento. Yo milité durante siete años en el evangelismo. Leí la Biblia y guardé en mi corazón muchas de sus enseñanzas. Pero luego me alejé. En ese camino leí muchas más cosas, incluso obras que contradecían la Biblia por completo. Lo que es curioso es que Dios (o la voz que escucho), no escatima en recursos a la hora de hablarme. Utiliza ejemplos de todo lo que aprendo. Por esa razón es que no me limito a creer en un Dios con “nombre y apellido” sino en la fuente misma del amor. Estoy completamente seguro de que al otro lado del mundo, a quienes crean en otro Dios, les es revelado el amor igual que a mi… Mi Dios no tiene nombre. Lo llamo “Padre” por costumbre. Algunos lo llamarán “Madre”, otros “Arquitecto”… cuando le pregunté que cómo debía llamarle, sentí que sonrió con ternura y me hizo entender que eso era irrelevante con respecto al mismo hecho de buscarle. Y les cuento esto porque me recordó un párrafo bíblico que está en Mateo donde Cristo me dice que los pájaros no siembran, ni ciegan, ni cosechan y sin embargo Dios les provee diariamente. En esta enseñanza Dios Amor me dijo lo mismo. Mis urgencias están en la provisión, cuando ésta debería estar asegurada por mi fe. Las importancias, este “Fin Mayor”, está en mi quehacer cotidiano y nada tiene que ver con el enfoque de la producción.
Pero ahí no terminó mi enseñanza. Luego me trajo a la memoria un texto que está en la Primera Carta a los Corintios. En el capítulo 3 dice que nosotros somos compañeros de trabajo al servicio de Dios. Somos co – creadores. Deepak Chopra dice en su “Libro de los Secretos” que nuestra misión es la expansión de la creación. Dios y yo creamos juntos. De hecho yo aporté en la creación de mis hijos, de mis canciones, de este artículo, etc. Soy co – creador. Pero si esto es cierto, si mi Fin Mayor es crear “hombro a hombro” con Dios, mi responsabilidad y mi papel el la vida dan un giro extraordinario. Yo tengo la obligación de crear cosas buenas, ya no me puedo permitir insultos, malos modos, bravatas… Cuando la gente me mire, debe ver el amor manifestándose, ¡ese es mi Fin Mayor!. No me pide que deje mi trabajo y que me ponga una túnica para predicar en el desierto, no me pide que deje a mis hijos, me pide coherencia con esta enseñanza. ¡Soy co – creador con Dios! Es mi Fin Mayor el de vivir con la responsabilidad de ser el reflejo de lo que yo considero bueno: la amabilidad, la verdad, el amor hacia el resto, etc. Incluso la rectitud de mis actos, así esa rectitud signifique la mano dura, porque entendí que mi Fin no es ser un payaso que de sonrisas pasajeras, sino un ejemplo. Cada uno tendrá su lectura muy particular.
Esta no es una enseñanza que se puede digerir en un día. Es un proceso de formación. Para finalizar fui a conversar con un buen amigo y en medio de nuestra conversación le entró una llamada telefónica importante y tuvimos que hacer una pausa obligatoria. Yo, para darle cierta privacidad a su charla, salí de la oficina hacia un corredor donde Él tiene un par de afiches de películas famosas. Uno de ellos es el de los Expedientes Secretos X. He visto ese afiche más de 60 veces porque me toca pasar por ahí siempre que trabajo con mi amigo. Pero hoy decidí leer lo que decía en su parte superior, que fue la última “revelación” (como dice Chopra) que marcó ese día. La frase dice: “Si quieres saber la verdad, tienes que creer”.
Con ese reto, terminé el día y hoy escribo esto. Ha pasado casi una semana de esta enseñanza y no he recibido otra.
martes, 20 de agosto de 2013
¡Protesto!

Protesto contra el hambre en el mundo pero estoy en contra de dar ayuda a las personas necesitadas: una, porque no se cómo encontrarlas en Facebook, y otra, porque “pago mis impuestos” y los corruptos se cogen mi plata en vez de hacer algo por los pobres: ¿cachas?.
Protesto contra la explotación del Yasuní pero estoy en contra de dejar de contaminar a través de usar menos el auto porque: una, ya me acostumbré a la comodidad, y otra, porque ir en bus es peligroso. ¿No has visto en la tele?
Protesto contra las violaciones a mujeres pero estoy en contra de vestirme más “recatada” aun sabiendo que mi forma de vestir incita a mentes perturbadas. Tengo el derecho de vestirme como me de la gana y más bien el Estado debería hacer pruebas a TODOS los hombres para saber quiénes son los desviados.
Protesto contra los Estados Unidos porque creo que son unos abusivos y además hacen guerra a otros países. Pero no estoy dispuesto a dejarles de comprarles nada ni a ir allá de vacaciones: una, porque eso me da “full” estatus, y otra, porque finalmente el “ratón miguelito” no es el que está disparando contra nadie.
Protesto contra el calentamiento global porque creo que es “super mala nota” que nuestros hijos tengan un mundo echo pedazos para vivir… pero no estoy dispuesto a dejarles de comprar juguetes plásticos ni estoy dispuesto a comprar lo que me venga en gana: una, porque no es que va a bajar el calentamiento global solo si yo dejo de comprar; y otra, porque debería haber una campaña para que “todos acolitemos” y no solo los más giles.
Protesto en contra del Chávez y de todos los izquierdosos, aunque no leo mucho ni puedo defender con argumentos claros lo que digo… más bien digo lo que oí a panas que “si le cachan” y que leen “full”. Osea igual no me caen mucho esos manes porque quieren hacer del Ecuador “otro Venezuela” (qué también será eso, pero igual estoy en contra).
Protesto contra la corrupción pero estoy en contra de robarme las hojas de papel del trabajo para mi “enano”: una, porque este año les pidieron “full” materiales y no me alcanza el sueldo para comprar todo lo que se les ocurre a “los colegios”; y otra, porque en el trabajo nunca me han pagado horas extras, “así que así” desquito.
Estoy en contra de un montón de “notas” más. Por eso yo oigo “full” música protesta que “no es comercial” y que el resto “no cacha”.
sábado, 1 de junio de 2013
Cuando me toque…

Corto relato dedicado a los hijos de personas con Alzheimer
El olvido es la muerte más cruel. No desnutre, no desmiembra, no agota, no lacera, no desangra, no golpea, no tortura, no intoxica, no destroza… solo olvida.
Es en la cabeza donde se libran las más feroces batallas. Es en la cabeza donde se forman largas hileras interminables de recuerdos como soldados, como guerreros apostados a la espera de la nada. Es en la cabeza donde no se necesitan balas para fulminar momentos, caras, nombres, parentescos, gratitudes y hasta amores.
“¿Sabes quién soy?” es la trompeta que suena para avisar que se han desplegado las tropas. “No”, es el sonido del cañón que sin misericordia alguna borra por completo lo que fue.
miércoles, 24 de abril de 2013
Están gastando nuestra plata sin sentido de responsabilidad. OPINE POR FAVOR

El Ecuador MALGASTÓ 80 millones de dólares en 12 aviones de ATAQUE que no tienen armas, según los datos del Coronel Fausto Cobo en entrevista en Radio Visión. Es decir, el Ecuador compró los balones de basket, pero aun no tiene aros en la cancha… Te ruego escuchar 4 minutos, SOLO 4 MINUTOS de esta entrevista. Desde el minuto 28:30 hasta el minuto 32:10. Creo que es hora de que los civiles también seamos tomados en cuenta a la hora de que el Estado “vaya de compras” en términos de seguridad. ¡ESTÁN MATANDO A NUESTRAS JÓVENES, LAS ESTÁN TRAFICANDO COMO MERCANCÍAS! Ahí es donde necesitamos esos 80 millones de dólares. Por favor, luego de oir esta entrevista, solo te quito 5 minutos más. Lee un editorial del ex presidente Rodrigo Borja que corrobora la ESTUPIDEZ que estamos haciendo. Me imagino que al decir esto seré TRAIDOR A LA PATRIA… pues no, no lo soy. Exijo como ciudadano que las compras de armas sean para defender al pueblo y no para enriquecer a los comerciantes de armamento a nivel mundial. ¡Veedurías ciudadanas!
DIRECCIÓN DEL AUDIO
http://www.ivoox.com/crnl-fausto-cobo-dr-vethowen-chica-audios-mp3_rf_1956062_1.html
DIRECCIÓN DEL ARTÍCULO
http://www.elcomercio.com/columnistas/Armamentismo_0_418158210.html
miércoles, 10 de abril de 2013
Riobamba vista desde los ojos de un quiteño.

Conocí Riobamba allá por mediados de los 70. Por sus calles empedradas circulaban pocos carros haciendo un ruido que uno podía escuchar a cuadras de distancia. Yo solía pasar en la Orozco. Desde la Loma de Quito se veía a lo lejos como iban subiendo… pero no solo subían carros, buses y camionetas, también subía gente ofreciendo productos. La señora de la leche, el señor de la fruta… hasta el señor sastre iba personalmente a dejar su trabajo y a ver si “porai había alguna otra cosita”.
Yo me bañaba temprano para salir disparado. Bajaba por unas gradas pintorescas y ya estaba en el Centro. Me gustaba pararme en la Estación para ver pasar la vida. Si una cosa me llamaba la atención es que en esta ciudad todo el mundo saludaba. La 10 de Agosto era bulliciosa porque la gente se hablaba de un lado de la calle al otro. “¡Cómo estás Miguelito!”, “¡Bien hermano, ¿cómo están en tu casa, tu mamacita?”… y así. Y el caminar, por motivo de esta acción, era lento, maravillosamente lento. Una procesión de gente que subía, saludaba con el 90% de la procesión de la gente que bajaba. Eso pasaba todos los días.
Allá por los 80s un buen día llegó un espectáculo a la Estación. Una mujer en una urna de cristal, aparecía desnuda envuelta en una gigantesca culebra… ¡Qué culebra, qué culebra! Han pasado 30 años y no me he borrado la cara de la chica (que por cierto, si no se la tragó en esa década la culebra, hoy ya debe ser abuela). Muchos guambras hacíamos la fila para ver el siniestro espectáculo. Al salir, unos tantos se compraban la ficha para el futbolín, y otros jugaban al “Sapo”. Finalmente “paviando” se llegaba a la casa.
A las 5 de la tarde, impajaritablemente se tomaba el café. En este ritual no podía faltar el pan de agua de la Vieneza, la mortadela de la Ibérica y el queso, que don Manuelito traía pasando un día. A mi me gustaba el café negro porque el café con leche me aflojaba el estómago. Uno que venía de Quito, donde en las fundas nos vendían 20% de leche y 80% de “quien sabe”, era un proceso adecuarse a este manjar. Yo nunca pude.
Se “mataperreaba”. Yo recuerdo que aplanábamos las calles de punta a punta. Por la mañana a hacer “deporte” en el Chiriboga y por la tarde a descansar en el “San Valentín”. Todo lo que se perdía en la cancha se ganaba en la mesa… calorías.
En la Merced el hornado había que pedirlo con pinzas. En “Sucres” en esa época, yo solo pedía 3 mil… si uno pedía 5 mil era porque estaba bien acompañado. Los platos eran gigantes. Un día, luego de mis 3 mil sucres de alegría y de un jugo helado, salí y me topé con un traslado. Unas 60 personas llevaban un ataúd por las calles. Yo me uní, quería saber cuánto se caminaba y dónde terminaba el “paseo”. Increíble, caminé lo que no recuerdo haber caminado antes. Terminamos en el cementerio. Ahí se habían preparado no menos de 10 discursos para elevar loas por el fallecido. Esto era en Enero. Cuando me fui a la casa me topé con 3 pases del niño. Curiquingues que iban y venían, una fiesta. Como es de pequeña la ciudad y como es de contradictoria la vida. Los llantos y las risas se mezclaban en la misma cuadra.
Riobamba es una ciudad de la que es difícil no enamorarse. Les hablo desde un Quito ruidoso, complicado, inseguro. Riobamba es la ciudad más cercana al cielo. Es ese conjunto de calles donde convergen los opuestos. Me siento enormemente orgulloso de poder escribir para esta ciudad, porque si bien soy quiteño de nacimiento, no me cabe duda de ser riobambeño por naturalización. Felicidades Riobamba de mi vida.
domingo, 10 de marzo de 2013
Sobornando a un empleado público.

Ayer SÁBADO, me timbraron la puerta. Era el empleado del agua potable que venía a cortarme el servicio por no haber pagado. No lo había hecho porque me había olvidado o porque no había tenido tiempo, no. No había pagado porque no había tenido plata para hacerlo. Salí a recibirlo con la verdad. Por respeto a mi mismo nunca utilizo las excusas tradicionales: “este ratito estaba por ir”; “Vea, me cogió justo yendo”; “mi abuelita tiene cáncer y vive conmigo y si me quita el agua se muere”… etc.
Al salir me encontré con un hombre de mediana edad que más que un empleado yendo a cortarme un servicio básico, parecía una visita. Venía con sus hijos en un carro rojo. Para mi que luego de “hacerme el daño” de seguro iban a ir a la piscina o al parque a disfrutar del sábado familiar. Yo salí y le mostré dónde estaba el medidor. Me dijo: “Voy a tener que cortarle el agua por no pagar mi amigo”. ¿Amigo?, pensé para mis adentros. Y de inmediato se me vino a la cabeza una respuesta que se le dije en silencio: “A los amigos no se les corta el agua”.
Le dije: “Le soy honesto, no he pagado porque tengo dinero por cobrar pero no me han pagado. El viernes cobré 120 dólares de los 4 mil que me deben. Escogí entre comer y pagar el agua y adivine qué elegí”. Mientras le hablaba, los niños se salían por la ventana del auto parqueado. Veían con admiración como su padre hacía responsablemente su trabajo. Uno de ellos por lo menos, soñaba en ser un “cortador de agua” cuando fuera grande. No me quitaban la vista de encima. El “cortador” me dijo: “El problema es que yo gano por cortar el agua a los morosos. Si no le corto, VOY A PERDER”. Poco me faltó por sacar el pañuelo del bolsillo derecho y sentarme a llorar. ¡Iba a ser el culpable de que esas criaturas no puedan llevarse un pan a la boca!. “Cuánto le pagan por corte”, dije. “5 dólares cobro”, me dijo. Ya pues, solucionemos esto de la única vía posible. Le dije que me esperara un ratito. Entré a la casa y saqué 5 dólares de una alcancía donde voy reuniendo los sueltos que me dan en los vueltos. Quería dárselos “elegantemente”, como cuando uno soborna a un policía de tránsito o a un tramitador del Registro Civil. Quería meter el dinero dentro de algún documento pero no tenía nada a la mano. Ni modo. Con la mirada de los niños todavía clavada en mi persona, estiré la mano y le di los 5 dólares.
Yo sentía lo que sienten las quinceañeras que se han acostado con el barrio entero, pero que frente a sus padres, tomadas de la mano de sus novios, siguen fingiendo su virginidad. Me sentía sucio. Trataba de sobornar al empleado público en un “punto ciego” donde los niños no nos vieran. Pero para Él parecía no haber problema. Con el dinero en la mano me dio un sabio consejo (que por cierto me he dado cuenta que está incluido en el costo de todos los sobornos a los empleados públicos): “no se descuidará jefe, pagará prontito”
Entré a mi casa donde estábamos desayunando en familia. Mis hijos me preguntaron: “Dónde fuiste papi”. Había dos opciones: la una era terminar de apretarme la soga al cuello y decirles: “Fui a sobornar a un empleado público frente a sus hijos”, y la otra, la diplomática, era decirles lo mismo pero con el lenguaje con que nos hablan los políticos y los pastores evangélicos. Opté por esa y dije: “A negociar la posibilidad de seguirnos bañando esta semana mis chiquitos… ¿Alguien quiere un poquito más de jugo?”
lunes, 29 de octubre de 2012
De como las empresa privada hace de cuidar el medio ambiente, OTRO MÁS DE SUS NEGOCIOS.
La verguenza del CIMA KIDS. Les comparto un artículo escrito por Roberto Aguilar de Diario Hoy. Publicado por Diario Hoy el domingo 28 de octubre de 2012
Roberto Aguilar
Editor de Contenidos
Empresas públicas y privadas ofrecen una visión comercial y oficiliastia del ecologismo. La feria CIMA Kids dejó inquietantes enseñanzas a los niños.
En el "Museo interactivo del árbol", los niños juegan a llevar troncos al aserradero. Con la ayuda de los alegres y serviciales guías, cargan el adorable camioncito de madera con pequeños pinos y lo empujan rampa arriba, rodean el bosquecillo mágico simulado con matas verdaderas, entre cuyos tallos discurren las aguas cristalinas de un arroyo, y depositan la preciosa carga al pie de la prensadora. Hombrecitos de Fisher Price operan una sucesión de máquinas en miniatura dispuestas en hilera: encoladora, torno, secadora. Una instructora con voz infantil explica cada paso y agita en el aire una laminilla de madera, el producto final listo para salir al mercado.
Es una de las inolvidables lecciones que ha reservado para los niños la Cumbre Internacional del Medio Ambiente, CIMA Kids, que concluye hoy en el parque La Carolina: cómo se fabrica el aglomerado. Al término del vibrante recorrido propuesto al visitante a través de una quincena de carpas y domos ecológicos, los niños aprenderán también que "los proyectos hidroeléctricos no tienen impacto ambiental porque están bajo la tierra", que el negocio de las empresas madereras consiste en sembrar árboles, que las refrigeradoras Panasonic son amigables con el medio ambiente y que no hay mejor manera de protegerse de los excesos de la naturaleza, tan hostil ella, tan peligrosa, que utilizar productos Johnson"s Baby. Pintarán emblemas de Finalín, volarán en Aerogal, se fotografiarán con Bob Esponja, tomarán yogur Alpina y descenderán a las profundidades de las minas con el mismo candor con que lo harían los siete enanos de Blancanieves.
A las ocho de la mañana, la explanada al pie de la Cruz del Papa es un hervidero de escolares que forman intrincadas filas sobre los cientos de metros cuadrados de gravilla que los organizadores volcaron sobre el parque. El ingreso es lento y la espera es angustiosa. En las carpas y los domos, ante los pabellones de las decenas de empresas públicas y privadas que pueblan el espacio ferial más grande que se haya delimitado en La Carolina, el río de visitantes fluye ininterrumpido.
No son maestros ni personal especializado la mayoría de los expositores que reciben a los niños, les imparten lecciones sobre el medioambiente y juegan con ellos. Son chicos afanosos, voluntarios o contratados para cumplir un trabajo que se parece más al de los impulsadores en los mercados que al de los guías en los museos. Fuera del domo de Quito Verde (la iniciativa ambientalista del Municipio) no hay en toda la feria un discurso didáctico estructurado: hay propaganda, pública y privada. Sólo el pabellón municipal se plantea enseñar cosas a los niños. Los demás quieren convencerlos de que apoyen tal política o compren tal producto.
–¿Que hay en la selva? –El impulsador habla por un micrófono a una veintena de niños de uniforme verde.
–¡¡Mosquitos!! –responden en coro, ya instruidos.
–¿Y cómo nos protegemos de los mosquitos?
–¡¡Con repelente!!
–¡Exacto! Con repelente. ¡Y mucho mejor si es Johnson"s Baby!
La carpa de Johnson y Johnson se llama "Exploremos el mundo" y exhibe una seductora guía de caminos en la entrada, con cuatro flechas que señalan cuatro rutas diferentes: "la playa misteriosa", "la cascada mágica", "la cueva fantástica" y "el bosque encantado". En realidad conducen a "bloqueador solar", "toallitas húmedas", "jabón líquido" y "loción antimosquito".
–Los niños que tienen ya el producto que pasen por aquí...
En la carpa de yogur Alpina, animada por chicas angelicales vestidas como Heidi, los rompecabezas para menores de cinco años con los cuales se entretienen unos pocos no consiguen ocultar el verdadero propósito de la instalación: repartir producto. Una vez que los niños han sido provistos con su vasito plástico respectivo, un atareado joven los enfila hacia la puerta de salida con la misma neutral diligencia con que lo haría si fueran cajas. O botellas.
Más adelante los espera Nickelodeon ("Love-Love-Fun-Fun") y la oportunidad de sacarse una foto con Jimmy Neutron, Bob Esponja o Dora la Exploradora. Chicas de camiseta naranja se encargan de poner orden en la invasión infantil que amenaza con convertir en jirones los disfraces de espuma que visten tres sacrificados por la causa. Llegararán al medio día enrojecidas, extenuadas, quizás inconfesablemente hartas de los niños.
Mezclados entre las ofertas comerciales, los pabellones del gobierno y de sus empresas contratistas ofrecen una experiencia igualmente mágica. La minera Kinross guía a los niños hasta las profundidades de los socavones de donde se extraen el oro y la plata con el mayor respeto por los árboles y los animalitos.
–¡Como este lorito! –exhibe feliz un pajarraco de juguete que trajo de casa un niño del grupo de los más pequeños.
–Así es, chiquito –pone la voz tierna la impulsador de casco amarillo–, ese lorito no se va a morir, va a vivir.
Nadie, en realidad, va s salir lastimado, expone la minera a los infantes: "el agüita sucia no irá a parar en las quebradas ni en los ríos, sino que va a ser tratada con las normas de calidad de Kinross", "los arbolitos van a ser llevados a estos viveros", "personas experimentadas cuidarán a los animalitos en lugares especialmente diseñados para ellos" y después todos van a ser reubicados.
–¿Saben lo que significa reubicar?
–¡¡Nooo!!
Sobre un fondo boscoso se recorta la imagen de un niño con un perro, dibujados al estilo de los animes japoneses, con esos grandes ojos de pupilas extrañamente dilatadas. Simboliza "todo el cuidado, toda la responsabilidad que ponemos en beneficio de la comunidad". También hay un señor de mandil trabajando en un laboratorio, un técnico perforador con un veta de mineral en las manos, un minerito cargando una maceta, todos con los ojos desorbitados y la sonrisa fofa.
La hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la maderera Endesa Botrosa, la Fuerza Naval, el Servicio de Rentas Internas con su equipo de "guardianes de la cultura tributaria" (más personajes japoneses con mirada esquizoide), todos cuidan el ambiente y obtienen de él la riqueza necesaria para una vida feliz en la plenitud del consumo, una vida de yogures, chocotines y dibujos animados.
Los marinos han cubierto el interior de su carpa con gigantescas lonas propagandísticas. "Poder naval", se lee sobre la figura de un soldado en camuflage, el arma de asalto en ristre y el fiero rostro pintado de negro que parece a punto de saltar sobre los pequeños que lo observan. "¡Bang, bang!", disparan sobre él dos belicosos, olvidando por completo el medioambiente.
Afuera, la montaña de botellas plásticas crece y crece hasta romper el récord Guiness del reciclaje: 1 559 002. La empresa Recypet las somete a prensa y embalaje. Puntos verdes con el logotipo municipal invitan a clasificar la basura con sus contenedores de colores. Una casita de material enteramente reciclado, con paneles solares, huerto familiar y compostera para el aprovechamiento de los desechos orgánicos, habla de las buenas intenciones del Ministerio del Ambiente: es la "casita del buen vivir". Hay un muro para escalada y un área de juegos al aire libre. En el patio de comidas, los niños disponen de una dieta tan sana como el ambiente: Tropiburguer y Baskin Robbins.
Roberto Aguilar
Editor de Contenidos
Empresas públicas y privadas ofrecen una visión comercial y oficiliastia del ecologismo. La feria CIMA Kids dejó inquietantes enseñanzas a los niños.
En el "Museo interactivo del árbol", los niños juegan a llevar troncos al aserradero. Con la ayuda de los alegres y serviciales guías, cargan el adorable camioncito de madera con pequeños pinos y lo empujan rampa arriba, rodean el bosquecillo mágico simulado con matas verdaderas, entre cuyos tallos discurren las aguas cristalinas de un arroyo, y depositan la preciosa carga al pie de la prensadora. Hombrecitos de Fisher Price operan una sucesión de máquinas en miniatura dispuestas en hilera: encoladora, torno, secadora. Una instructora con voz infantil explica cada paso y agita en el aire una laminilla de madera, el producto final listo para salir al mercado.
Es una de las inolvidables lecciones que ha reservado para los niños la Cumbre Internacional del Medio Ambiente, CIMA Kids, que concluye hoy en el parque La Carolina: cómo se fabrica el aglomerado. Al término del vibrante recorrido propuesto al visitante a través de una quincena de carpas y domos ecológicos, los niños aprenderán también que "los proyectos hidroeléctricos no tienen impacto ambiental porque están bajo la tierra", que el negocio de las empresas madereras consiste en sembrar árboles, que las refrigeradoras Panasonic son amigables con el medio ambiente y que no hay mejor manera de protegerse de los excesos de la naturaleza, tan hostil ella, tan peligrosa, que utilizar productos Johnson"s Baby. Pintarán emblemas de Finalín, volarán en Aerogal, se fotografiarán con Bob Esponja, tomarán yogur Alpina y descenderán a las profundidades de las minas con el mismo candor con que lo harían los siete enanos de Blancanieves.
A las ocho de la mañana, la explanada al pie de la Cruz del Papa es un hervidero de escolares que forman intrincadas filas sobre los cientos de metros cuadrados de gravilla que los organizadores volcaron sobre el parque. El ingreso es lento y la espera es angustiosa. En las carpas y los domos, ante los pabellones de las decenas de empresas públicas y privadas que pueblan el espacio ferial más grande que se haya delimitado en La Carolina, el río de visitantes fluye ininterrumpido.
No son maestros ni personal especializado la mayoría de los expositores que reciben a los niños, les imparten lecciones sobre el medioambiente y juegan con ellos. Son chicos afanosos, voluntarios o contratados para cumplir un trabajo que se parece más al de los impulsadores en los mercados que al de los guías en los museos. Fuera del domo de Quito Verde (la iniciativa ambientalista del Municipio) no hay en toda la feria un discurso didáctico estructurado: hay propaganda, pública y privada. Sólo el pabellón municipal se plantea enseñar cosas a los niños. Los demás quieren convencerlos de que apoyen tal política o compren tal producto.
–¿Que hay en la selva? –El impulsador habla por un micrófono a una veintena de niños de uniforme verde.
–¡¡Mosquitos!! –responden en coro, ya instruidos.
–¿Y cómo nos protegemos de los mosquitos?
–¡¡Con repelente!!
–¡Exacto! Con repelente. ¡Y mucho mejor si es Johnson"s Baby!
La carpa de Johnson y Johnson se llama "Exploremos el mundo" y exhibe una seductora guía de caminos en la entrada, con cuatro flechas que señalan cuatro rutas diferentes: "la playa misteriosa", "la cascada mágica", "la cueva fantástica" y "el bosque encantado". En realidad conducen a "bloqueador solar", "toallitas húmedas", "jabón líquido" y "loción antimosquito".
–Los niños que tienen ya el producto que pasen por aquí...
En la carpa de yogur Alpina, animada por chicas angelicales vestidas como Heidi, los rompecabezas para menores de cinco años con los cuales se entretienen unos pocos no consiguen ocultar el verdadero propósito de la instalación: repartir producto. Una vez que los niños han sido provistos con su vasito plástico respectivo, un atareado joven los enfila hacia la puerta de salida con la misma neutral diligencia con que lo haría si fueran cajas. O botellas.
Más adelante los espera Nickelodeon ("Love-Love-Fun-Fun") y la oportunidad de sacarse una foto con Jimmy Neutron, Bob Esponja o Dora la Exploradora. Chicas de camiseta naranja se encargan de poner orden en la invasión infantil que amenaza con convertir en jirones los disfraces de espuma que visten tres sacrificados por la causa. Llegararán al medio día enrojecidas, extenuadas, quizás inconfesablemente hartas de los niños.
Mezclados entre las ofertas comerciales, los pabellones del gobierno y de sus empresas contratistas ofrecen una experiencia igualmente mágica. La minera Kinross guía a los niños hasta las profundidades de los socavones de donde se extraen el oro y la plata con el mayor respeto por los árboles y los animalitos.
–¡Como este lorito! –exhibe feliz un pajarraco de juguete que trajo de casa un niño del grupo de los más pequeños.
–Así es, chiquito –pone la voz tierna la impulsador de casco amarillo–, ese lorito no se va a morir, va a vivir.
Nadie, en realidad, va s salir lastimado, expone la minera a los infantes: "el agüita sucia no irá a parar en las quebradas ni en los ríos, sino que va a ser tratada con las normas de calidad de Kinross", "los arbolitos van a ser llevados a estos viveros", "personas experimentadas cuidarán a los animalitos en lugares especialmente diseñados para ellos" y después todos van a ser reubicados.
–¿Saben lo que significa reubicar?
–¡¡Nooo!!
Sobre un fondo boscoso se recorta la imagen de un niño con un perro, dibujados al estilo de los animes japoneses, con esos grandes ojos de pupilas extrañamente dilatadas. Simboliza "todo el cuidado, toda la responsabilidad que ponemos en beneficio de la comunidad". También hay un señor de mandil trabajando en un laboratorio, un técnico perforador con un veta de mineral en las manos, un minerito cargando una maceta, todos con los ojos desorbitados y la sonrisa fofa.
La hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la maderera Endesa Botrosa, la Fuerza Naval, el Servicio de Rentas Internas con su equipo de "guardianes de la cultura tributaria" (más personajes japoneses con mirada esquizoide), todos cuidan el ambiente y obtienen de él la riqueza necesaria para una vida feliz en la plenitud del consumo, una vida de yogures, chocotines y dibujos animados.
Los marinos han cubierto el interior de su carpa con gigantescas lonas propagandísticas. "Poder naval", se lee sobre la figura de un soldado en camuflage, el arma de asalto en ristre y el fiero rostro pintado de negro que parece a punto de saltar sobre los pequeños que lo observan. "¡Bang, bang!", disparan sobre él dos belicosos, olvidando por completo el medioambiente.
Afuera, la montaña de botellas plásticas crece y crece hasta romper el récord Guiness del reciclaje: 1 559 002. La empresa Recypet las somete a prensa y embalaje. Puntos verdes con el logotipo municipal invitan a clasificar la basura con sus contenedores de colores. Una casita de material enteramente reciclado, con paneles solares, huerto familiar y compostera para el aprovechamiento de los desechos orgánicos, habla de las buenas intenciones del Ministerio del Ambiente: es la "casita del buen vivir". Hay un muro para escalada y un área de juegos al aire libre. En el patio de comidas, los niños disponen de una dieta tan sana como el ambiente: Tropiburguer y Baskin Robbins.
viernes, 12 de octubre de 2012
¿1er. grito de la independencia? ¿De quién?
En este barrio de “blancos” (unos menos blancos que otros), de casas grandes, de carros altos y de apellidos rimbombantes (Chicaiza Ruales, Avila Huiruno, etc.), algunos no hemos tenido tiempo para pensarlo. Me refiero a eso de la independencia. Muchos solo sabemos que se cumple un año más de no se cuantos. Para festejar este momento en que unos bravos patriotas sacaron del poder a otros menos bravos, mi vecino compró unas cervezas, un bloque de picaña, y un postre helado de Pingüino. ¡Qué mejor forma de decirles gracias!
Mi vecina en cambio, se puso sus chanclas de fin de semana, se cogió con una bincha el pelo, “a medio pelo”, y se puso a trapear el patio de baldosa amarillenta… tiene un perro con incontinencia.
La señora del frente hizo un homenaje musical. Puso un CD de las Mendoza Suasti y abrió la puerta de calle como para hacernos sentir que el reguetón hoy no tenía cabida. “¡Culturísense!” Leía yo entre líneas.
La vecina de la tienda no abrió. Me imagino que se quedó en su casa para conjuntamente con su esposo, repasar la gesta libertaria. Los veo hinchados de patriotismo leyendo la prosa y los versos que cuentan las hazañas republicanas.
Hasta el roquero de la esquina plegó al festejo. Hoy no se vistió de negro. Se vistió de gris. Tal vez su mensaje simbólico es que “hoy no hay luto, hay gloria”. En vez de la camiseta que dice “Mata a tus padres” debería haberse puesto una que diga: “Mataron a nuestros próceres pero obtuvimos la libertad”.
Todo marcha bien. De pronto, aparece uno de esos personajes con los que uno se topa para “hacer tierra”: un indígena pequeño, inteligente, artista… Y me caga la historia diciéndome: “Nosotros no nos independizamos de nada. Salieron los españoles para que nos sigan pisando los mestizos”.
Fin.
sábado, 6 de octubre de 2012
¡Estoy alienado!
Tuve que ir al Oriente ecuatoriano por un tema de trabajo. Últimamente cuando la gente pregunta qué hago, por no decirle que me subo a los buses con un calzoncillo anaranjado para hablar de democracia, digo que hago política ciudadana, publicidad y capacitación. Pues bien, alguien se creyó el discurso y fui a la selva a capacitar. (Por si acaso, lo del bus y el calzoncillo anaranjado es completamente cierto)
Llegué a la comunidad de Toñampari, famosa por la matanza de los misioneros evangélicos allá por fines de los 50. Un pueblo en medio de la selva. Todo es organizado, hay una escuela y un colegio bien distribuidos; hay un espacio cubierto que uno no se explica cómo llegó ahí; hay una pista aérea y, lo más gracioso, es que a un lado de la pista hay un cuadrado de cemento donde uno debe pararse en caso de que desee hablar por celular. Ese es el único punto en la comunidad donde llega la señal… y solo de una operadora. Tienen una iglesia rudimentaria en cuyo frente se encuentran placas conmemorativas de las víctimas de la matanza, de los asesinos que luego se hicieron “buenos”, y de una mujer norteamericana ícono para la comunidad que, en vez de morir picada por una “x” luego de haber desidido vivir ahí, murió luego de una operación de la cadera en Quito. Eso fue, en honor a la verdad, lo que creí haber oído de mi nuevo amigo Adan Gaba. Finalizo el tema de la experiencia con la narración de haberme encontrado con una antena satelital… no tenían teléfono pero si Internet. Es decir, cuando ellos necesitan un médico, lo publican en el muro de su Facebook en vez de llamarle al teléfono.
Me dejó ahí una avioneta a las 10H00. El piloto me dijo a gritos (por el sonido ensordecedor de los motores) “Le vengo a ver en 40 minutos”. Hice lo que tenía que hacer y 35 minutos más tarde, estaba listo en la pista de aterrizaje para volver a montarme en el pájaro metálico que me llevaría de nuevo a la civilización… si el Puyo puede llamarse civilizado. Nos dieron las 11H00, luego las 12H00, luego la una y luego las dos. El calor era como de 38 grados y a las 11 y media se me habían acabado los temas de conversación con un par de lugareños que acompañaban mi desdicha. “Qué calor ¿no?”. “Sí” me contestaban. Eso nos dijimos como por 30 minutos.
Finalmente y con una puntualidad “suiza”, llegó el piloto a las 3 y 40. Por eso pensé que por la bulla tal vez no me dijo que me retiraba en 40 sino a las 3 y 40. Bueno, en fin, horas más horas menos, yo las tenía todas: era estar ahí o estar en mi habitación del Puyo matando cucarachas y viendo Bob Esponja.
Al subirme en el avioncito afeminado, una avioneta rosada que parecía sacada de un cuento de Barbie, me di cuenta que no había un par de audífonos para mí. Creo que los utilizan por protección del ruido. De todos modos no me hice problema y en señas le dije al piloto que utilizaría los de mi reproductor de música. Él asintió con la cabeza. Como tengo en mi reproductor activada la función de reproducción aleatoria (de la música), puse “play” y sonó de inmediato una canción de los Visconti que se llama “Qué hacemos con mamá”. Casi lloro. Volaba en medio de la selva sabiendo de antemano que si me caía en el vuelo no me encontrarían nunca, y encima más, añorando a mi mamá.
Pasaron 3 minutos 12 segundos y se acabó la canción. Sonó otra de Guns & Roses, era un rock de esos de juventud. Que hermosura, volando encima de la selva y con rock. Empecé a necesitar una ametralladora porque todas las veces que había visto una escena de sobrevuelo por la selva, era con una cámara posada en un helicóptero transportando tropas en Vietnam. Recordemos que los gringos dominan el arte aquel de lograr que nos identifiquemos con sus causas. Necesitaba una ametralladora y chinos, vietnamitas, japoneses o cualquier “ojirasgado” abajo para poder matarle… finalmente, eso hacen los buenos.
Luego de 1 minuto que duró el sentimiento, me embargó otro de rabia y desconcierto. Yo, el publicista, había caído en las redes de la alienación “jolivudense”. ¡Qué tristeza! Si yo pude ser manipulado por una imagen así, cómo serán quienes no estudiaron nada al respecto.
Aterrizamos en Shell (nombre autóctono y ancestral que significa “Mapa Aerofotogramétrico Metapolar”), tomé un taxi, pagué 4 dólares y llegué a mi hotel. Justo a tiempo para ver Bob Esponja, qué más se puede pedir.
martes, 19 de junio de 2012
¿Banco del tiempo?
¿Se puede realmente intercambiar HORAS DE TIEMPO en vez de utilizar el dinero? Veamos cuán posible es.
lunes, 8 de agosto de 2011
miércoles, 3 de agosto de 2011
APOYA ESTA CAMPAÑA POR FAVOR

Me cansé de quedarme callado. Me cansé de ser el tonto útil de los grandes intereses de la publicidad. Me cansé de tener que aceptar la programación de la televisión que se escuda en la democracia para venderme violencia, sexismo e irrealidad. Estoy en contra de las “narco novelas”. Creo que como país podríamos hacer un esfuerzo por tener novelas que enriquezcan la vida en familia, la honradez, la solidaridad y el amor.
Hice una campaña en FACEBOOK en el grupo “Te aviso para que no les compres”. Si tu también estás en contra de las narco novelas, te ruego que escribas un comentario. Con todas las opiniones pediré una cita con los directores de las grandes estaciones de televisión para hacerles llegar nuestro malestar. Si te sumas, aquí la mecánica:
1. Ingresa al grupo TE AVISO PARA QUE NO LES COMPRES. Tiene como ícono visual una “x” en rojo. Pide unirte al grupo a través de un botón en la parte superior. Yo te aceptaré y podrás escribir.
2. Escribe un comentario debajo de la queja contra las narco novelas. Te sugiero que empieces con “YO, TU NOMBRE y luego tu comentario”.
3. Fin. Mantente atento para que veas el resultado de nuestra campaña.
viernes, 15 de julio de 2011
Otra cara de la Historia de Quito
domingo, 10 de julio de 2011
Me encantó este artículo del portal ECUADOR INSENSATO

¡Reeligen a Quito como ciudad del futuro!
Es la ciudad del mañana, y siempre lo será, según Asociación de Urbes; Barrera gana premio a “alcalde más prometedor”.
La Asociación de Urbes del Tercer Mundo (AUTM) reeligió por unanimidad a Quito como “eterna ciudad del futuro”, y al Alcalde de la capital, Augusto Barrera, como el alcalde más prometedor, según un comunicado de prensa difundido hoy por el Municipio del Distrito Metropolitano.
La honrosa mención afirma que Quito ha venido siendo la ciudad del futuro desde hace 25 años y, presumiblemente, lo seguirá siendo durante muchos años más, debido a la “asombrosa cantidad de soluciones futuras que ofrece a los problemas actuales”, dijo la Asociación.
“Hemos visto con satisfacción cómo el alcalde Barrera ha logrado solucionar los problemas de tráfico y contaminación actual en el 2020”, dice la Asociación, y resalta también la manera en que el alcalde logró “alargar el plazo de construcción del nuevo aeropuerto, con el propósito de que Quito no tenga un aeropuerto de primera en el presente, sino en el futuro”.
Asimismo, la Asociación alabó el Plan Vial del Distrito Metropolitano, que comenzará a aplicarse, según el Municipio, en el futuro.
El premio a Barrera como “alcalde más prometedor” le fue concedido, según la Asociación, por “lo mucho que promete” como alcalde. “Estamos seguros de que no es un gran alcalde en el presente pero que prometerá serlo en el futuro”, dijo la Asociación.
Las medallas respectivas serán entregadas “en un futuro cercano” en la ciudad de Lagos, Nigeria, sede de la AUTM, organización que agrupa a las ciudades más importantes de los próximos 30 años.
Voceros del Distrito Metropolitano resaltaron la noticia. “Es un gran reconocimiento a la ciudad y a sus autoridades, que vienen trabajando desde hace dos años para cambiar el futuro de la ciudad”, dijo el vicealcalde Jorge Albán.
Acerca del secreto del éxito de la administración, Albán dijo que éste se debe a la “alta preparación académica” de sus integrantes. “El Municipio de Quito está en manos de intelectuales, de verdaderos estudiosos, y eso explica la cantidad de tiempo que nos tardamos en hacer los estudios para las obras del futuro, así como porqué nos gusta desechar obras que estaban listas para empezar pero que no fueron estudiadas antes a profundidad”, dijo.
Barrera, por su parte, afirmó que el premio a la ciudad reafirma que la capital de los ecuatorianos “será algún día un gran lugar para vivir, conforme a los estudios que estamos haciendo al respecto”. Sobre su reconocimiento personal, Barrera prometió que hará honor a su título, y que seguirá prometiendo en el futuro.
EL LINK PARA VER LA PUBLICACION ES
http://www.ecuadorinsensato.com/ecuador/item/1457-%C2%A1reeligen-a-quito-como-ciudad-del-futuro
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