miércoles, 24 de junio de 2009

Qué es vivir por amor.


Últimamente me he dado cuenta que lo que llamaba fracasos no son más que directrices que Dios, o la vida si prefieres, nos pone para direccionarnos en la ruta. Hoy, por ejemplo, una chica se subió al bus con un par de amigas e iban leyendo un cuadernillo de esos que recopilan frases trilladas del Internet. Una de esas, la que hizo de altavoz en mi mañana fue: “Todo lo que hacemos invita al amor”. ¡Guau! Deepak Chopra sabiamente dice que hay ciertas frases o situaciones que son solo para nosotros y que nadie más puede entenderlas sino nosotros mismos, él las llama revelaciones. Pues esta fue eso: una revelación. Mi esposa suele decir que no todo es para todos y finalmente llega al mismo punto de Chopra.

Vivir por amor es entender que no somos independientes pues la independencia no existe. No hay un solo animal ni una sola planta que lo sean. O es que el conejo no depende de la hierba y la hierba de la lluvia y la lluvia de sol y el sol del universo entero. Todo es un perfecto engranaje que nos lleva a la reflexión de que somos, como dice Stephen Covey, interdependientes. El rico depende del pobre porque si no dependiera de él no podría ser rico, y el pobre depende del rico porque es él el que le paga el sueldo. Todos pertenecemos al engranaje. Lo que yo hago afecta a un pueblo alejado de China… ¿no me crees? Mira, un mexicano criador de cerdos, sin escuela ni cultura general, fue a los EEUU y contagió de gripe porcina a una profesora que compartió con él el bus. Esta profesora contagió del virus a su clase, entre ellos un hispano que esperaba a su hermano de Ecuador en esos días. El ecuatoriano se contagió y volvió a su país. Por el contacto con él se han contagiado ya un centenar que ni saben de la existencia del mexicano o la profesora. ¿Ven? Todos vivimos en un engranaje.

Cuando lo comprendemos sabemos que todo lo que yo haga le afecta a otro. Si yo como mucho carbohidrato, según la revista de National Geographic, mis excrementos contaminan más al aire de la tierra y favorecen la elevación de la temperatura. Es decir, yo como fideo en Quito, Ecuador, y contamino el aire de un niño en Mongolia.

El capitalismo tradicional nos plantea el enriquecimiento como medida de éxito. Yo soy exitoso mientras más tenga. No importo yo sino lo que tengo. Es por eso que las páginas de farándula, donde quisieran aparecer muchos empresarios que conozco, están llenas de famosos, NO IMPORTANTES, sino famosos no más. Muchos de ellos son pobretones con plata.

Pero vivir por amor es comprender que soy parte de un todo y que debo obrar por amor si entiendo realmente mi misión en la vida: respetar y cuidar la creación y ayudar a su expansión. Porque vivo por amor trato de organizar un proyecto para reciclar; porque vivo por amor me compré una bici eléctrica en vez de ir en mi auto; porque vivo por amor le huyo a toda religión o filosofía que diga que “solo ellos tienen la verdad” porque nuestra verdad es universal y nadie es dueño de ella, etc.

Vivir por amor es entregar sabiendo de antemano que el despojo es el secreto de la riqueza.

Vivir por amor es tolerarte y amarte en tu equivocación… porque puede ser que finalmente la razón ya no la tenga yo. Eso es vivir por amor.

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Matías Dávila 2010, Todos los derechos reservados. Quito - Ecuador - Suramérica