lunes, 8 de febrero de 2010

Yo quiero saber…




Si, admiro mucho al presidente Correa y no es una cosa que escondo. No es menos cierto que discrepo ampliamente con su polarización también. Admiro a Nebot, pude conocerlo personalmente cuando era candidato a la presidencia. Pero no creo que el problema del país esté en quién de los dos sea más popular. Tal vez ese sea el problema en un colegio particular entre la reina del carnaval y la capitana de las “Chir liders”, pero en mi país, en el continente y en el mundo, hay problemas más complejos que requieren de otro enfoque en las agendas.

Quiero saber “morochamente” qué va a pasar con el Yasuní. Me gustaría saber si cambiar a Roque Sevilla por Freddy Elhers será mejor. A mi juicio no era un tema de nombres sino de resultados y, corríjanme si estoy mal, pero Roque Sevilla los consiguió.

Quiero saber por qué con tanta investigación de mercado y sondeo no se ha analizado seriamente la posibilidad de educar, como un plan estratégico, a la población en solidaridad. Más allá del romanticismo, miren, no hubiésemos necesitado cortes de energía si colaborábamos todos. Por ejemplo, si todas las familias hubiésemos acordado apagando UN SOLO FOCO, en Quito habríamos tenido 500 mil focos menos. No necesitaríamos más armas en las calles si la seguridad fuera un asunto de corresponsabilidad, está comprobado que en sectores donde se lincha a los delincuentes, estos tienen miedo de ir. Sin querer decir con esto que deberíamos lincharlos, parto de una premisa simple: la unión hace la fuerza. Muchos problemas tienen un origen en el individualismo. Un estadista ve en esta “guerra” una excelente oportunidad a largo plazo. Pero la pregunta es: ¿están dispuestos Nebot y Correa a planificar estratégicamente a largo plazo?

Quiero saber si realmente los ciudadanos tenemos poder y cómo ejercerlo fuera de la retórica. Qué debemos hacer para que nuestras agendas sean vistas como prioritarias y no las que nos imponen las coyunturas o los medios de comunicación.

Quiero saber si los gobiernos locales y seccionales ven al ecuatoriano como lo más importante o como parte de un contexto general. Parecería que lo vieran en contexto, así se explica la priorización de extraer petróleo, de la minería en espacio abierto, de la ridiculización a la propuesta ambiental como “ecologismo infantil”, del estricto derecho de admisión en el Malecón de Guayaquil, etc. Cuando el Ser Humano es lo más importante, todo gira en torno a la vida, al bienestar y a la democratización de oportunidades. No veo eso en las políticas generales de Correa o Nebot. Aunque debo aclarar que en el Oriente ecuatoriano, la obra del gobierno de Correa ha superado 2 a 1 la expectativa de la gente y hay un sinnúmero de familias beneficiadas por puentes, escuelas y centros de salud. Aplaudo eso, pero me gustaría saber si en el resto del Ecuador las cosas son iguales.

Quiero saber si la corrupción tiene alguna posibilidad, por remota que sea, de desaparecer con nuevas leyes, nuevos funcionarios y nuevos procesos. No lo he podido ver en “compras públicas” donde he escuchado ya varios testimonios de proveedores favorecidos con precios más altos y peor calidad. ¿Será que cambió el proceso pero los resultados son los mismos? Quiero saber si la información de Compras Públicas se “encripta” y solo se la puede ver al final. Quiero saber si los comités que escogen la mejor propuesta lo siguen haciendo a dedo o con la mejor oferta. Quiero saber si cuando el comité abre las propuestas tiene el nombre del oferente o solo un número de oferta que le impida tomar partido por su “amigo” del que seguramente comisionará. Quiero saber en el caso de las ambulancias del Ministerio de Salud, ¿qué realmente pasó? ¿Acaso puedo ofertar también yo una ambulancia si tengo los contactos con fabricantes de carrocerías que transformen una furgoneta cualquiera en una enfermería móvil?

Quiero saber si la simpleza de mis preguntas se confronta con la complejidad de las formas que dibuja la política para esconder sus intenciones.

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Matías Dávila 2010, Todos los derechos reservados. Quito - Ecuador - Suramérica