viernes, 25 de marzo de 2011

Deberíamos ser más participativos con las cosas del país y preocuparnos menos por las espinillas que le salen a Lady Gaga.



Ayer compartí la mañana con un viejo amigo de juventud. Yo tuve la oportunidad de trabajar con Él (gracias a que Él me dio trabajo) en una época de “vacas flacas”. Es Juan Francisco Mora, recientemente fue Gobernador de Tungurahua.

El “Gordo” me contó lo que pasó en Ambato el 30 de septiembre. No tenía por qué mentirme: yo no soy líder de opinión, ni influyo en el criterio de la gente, ni tengo amigos al por menor y mayor como para poder ser “merecedor” del privilegio del SECRETO para influir en el resultado de las siguientes elecciones. Me contó lo que Él vivió por pana. Me pareció indignante todo lo que me dijo.

Al ver que el tema se vuelve recalcitrante en la televisión uno piensa: ¡Ya basta! Pero cuando uno tiene la oportunidad de oír de primera mano lo que sucedió, EN LA MAGNITUD EN LA QUE SUCEDIÓ, uno se da cuenta de que no es una exageración.

Amigos, no cumpliré con el rol del “teléfono dañado”, no voy a caer en la tentación de “recontarlo”. Puede que en el proceso se me olviden detalles importantes, o que cometa (como la mayoría de comunicadores) el error de añadir mi “condumio”. Lo que si les pido es que no dejemos pasar este tema sin sancionar debidamente a los culpables. No podemos permitir que alguien al que le damos armas para cuidarnos, las utilicen para matarnos… si dejamos de lado la vida del Presidente o la de mi amigo el gobernador, nos confrontamos con los cientos de testimonios, COMO EL MÍO, donde puedo dar fe de la brutalidad con la que los policías atrincherados en la Mariana de Jesús, disparaban sus bombas de gas contra discapacitados, señoras y señores de la tercera edad y adolescentes.

Por favor, no olvidemos las cosas que nos hicieron daño. No minimicemos, a cuenta del “borra y va de nuevo”, lo que laceró nuestra integridad como ecuatorianos. Hagámoslo por nuestros hijos (incluso por los que aun no tienes), por nuestros nietos y por la comunidad en general.

Es bueno perdonar. No es bueno olvidar. Repito: es bueno perdonar y sacar del corazón el rencor; pero no es bueno olvidar porque podemos cometer el error de permitir que vuelva a pasar.

2 comentarios:

DanielSaurio1989 dijo...

Muy de acuerdo Mati...Desde niño cuando visitaba a mi tío abuelo me aburrían las típicas conversas de adultos entre mi padre y el; que el presidente no está actuando correctamente con las reformas a las leyes, que tal partido político se ha convertido en una tarima farandulera, etc, etc.
Pues bien poco o nada me importaba lo que pueda pasar en las votaciones ya que mi mayor participación en ellas era ir el típico domingo tomado de la mano de mi madre acompañándola a llenar la cartilla y si el militar que hacia guardia era buenito me dejaba pasar con ella y ella me decía donde tenía que hacer la raya sin salir del cuadro.

Pero un día en la mutación psicológica y física de mi adolescencia me decidí a decirle que por que se apasionan por esos temas poco interesantes; muy sabiamente mi tío abuelo, un chileno exiliado en la época de la dictadura por ser ferviente opositor de la política de su país, que la política es importante para cada una de las personas de una región ya que ésta por cientos de años se ha convertido en el faro para que las civilizaciones mantengan su orden. Es más, cuando nos referimos a políticas de vida, políticas de la empresa; se refiere claramente a estrictos procedimientos, reglas y normas a seguir por una entidad o persona. Pero la palabra ha obtenido un sucio óxido de corrupción. Decirle a algún amigo "Juan Anonimo y Pancho Villa están involucrados en la política" es decir que se metieron a ganar sueldazo!" Es que si se metió en A o B partidos son "corruptos a lo bestia!" o "Siguen al gran master y omnisapiente líder"!. La política debería ser tomado como los carriles personales y de nuestro país del que somos parte y estamos en la capacidad de corregir o ayudar a formar!

De ahí que la perspectiva tomo un punto diferente, la política del país dependía de mi política y capacidad de análisis para diferenciar entre lo beneficioso y perjudicial! Y la democracia abría la puerta de mi voz, de mi acción para poder tomar una parte del volante y elegir el rumbo que tome mi país y su política!

Miguel Torres dijo...

No confío en la Policía Nacional o en el Ejército (Fuerzas, terrestre, naval y aérea).

Cuando ocurrió lo del 30 de Septiembre 2010, se me estremeció el cuerpo. Nunca antes vi tanta brutalidad y concluí: "Si estos tipos que disparan al Presidente del Ecuador (que en este caso es Rafael Correa, pero pudo haber sido otra/o ciudadana/o), sin la mayor conciencia de lo que están haciendo, entonces no tendrán reparo en dispararle a cualquier otra persona, en cualquier otro momento".

Es verdadera la reflexión que me hice a mi mismo, "Querer cambiar la mentalidad de las personas que vivien en una miseria de pensamiento (Como la Policía Nacional y el Ejército, solo por citar dos ejemplos) es como querer volver pura y cristalina, las aguas del los ríos, como el río Machángara". Y aún así, lo del Río Machángara no es imposible.

Matías Dávila 2010, Todos los derechos reservados. Quito - Ecuador - Suramérica