lunes, 28 de septiembre de 2015

DEL POR QUÉ NO USO TERNO Y TE INVITO TAMBIÉN A NO USARLO.

(Si eres de los que “no les gusta leer” y quieren todo en pastilla: este post NO ES PARA TI)


En la “maravillosa” sociedad de las formas donde el neón y el brillo llegaron a remplazar casi a todo lo importante, el éxito del que nadie quiere hablar honestamente pero del que todos quieren ser parte, es el “norte” al que hay que llegar cueste lo que cueste.
Frases absurdas de la talla del “Como te ven te tratan” poco a poco se vuelven el himno nacional del Globo: dividido para fines bélicos pero bien cohesionado para asuntos comerciales. LAS FORMAS, TRISTEMENTE LE ESTÁN GANANDO TERRENO A LOS FONDOS.

¿Es mejor médico aquel que usa turbante? ¿O lo es el que usa zapatos de charol? ¿O acaso el que te atienda con una túnica? Pues en mi país (Ecuador), lo es el que viste de pantalón de casimir y camisa, por lo menos. Si el médico osa en llegar a la consulta en camiseta, de nada le valdrá haber enmarcado el título de posgrado en la sala de espera de su consultorio, porque atender así es una “sentencia de muerte profesional”.
Al ser “raro”, porque tal vez es el apodo que mejor me calce, HOY TE INVITO a cuestionar la forma y darle paso al fondo. ¿Cómo? Con una pregunta reveladora: ¿Para qué? Esta pregunta me ha abierto los ojos a muchas conductas que las traía por costumbre y he podido desechar de mi vida, del mismo modo que desecho todos los días la basura que ya no me sirve. ¿Para qué uso terno? La respuesta inmediata es: “Para verme elegante”.
Entonces repregunto: “¿Y para qué quiero verme elegante?”. Respondo: “Para que la gente me vea como un tipo confiable y para causar una buena impresión en los demás.” Pregunto una vez más: “¿Para qué quiero ser confiable y causar una buena impresión en los demás?”. Respondo: “Para que me den oportunidades laborales y no me hagan de lado”. Y pregunto: “¿Para qué quiero tener de ellos oportunidades laborales y que no me hagan de lado?” Respondo: “Para tener ingresos en mi casa y mantener a los míos, y para sentirme bien siendo parte de algo”.

Aquí es donde viene el análisis interesante. Vamos a ver mi primera respuesta: “Para verme elegante”. De aquí derivo dos preguntas.
a) ¿Qué es la elegancia? Tal vez la respuesta es que es que las prendas de vestir guarden armonía con quien las viste y den la impresión de “no habitual”. Es decir, que se note que la persona que las lleva se dio el trabajo para una ocasión especial, otorgando así cierta deferencia al acto en si. PERO, todas las culturas del mundo tienen un patrón de elegancia: las tribus africanas, las tribus amazónicas y las tribus de Wall Street… ¿Por qué debería someterme a un patrón habiendo tantos? Para mi esto se llama BORREGUISMO e insulta a la creatividad.
b) ¿Por qué el resto debe “verme” elegante? De cuando acá mi vida debe girar en torno a lo que el resto piense o deje de pensar de mi. Partamos del hecho de que haga lo que haga y diga lo que diga, SIEMPRE, encontraré detractores. De tal suerte, me vista como me vista, siempre habrá alguien que me critique. Entonces, prefiero que me critiquen por mi COMODIDAD que por mi pretensión de ser lo que no soy.

Analizo mi respuesta “2”. “Para que la gente me vea como un tipo confiable y para causar una buena impresión en los demás.” Del mismo modo derivo ciertas observaciones.
a) ¿TODOS los tipos confiables usan terno? Basta ver a nuestros líderes de opinión mundial en la historia, para darnos cuenta de que no es así. Cito un par de ejemplos: Ghandi; Pepe Mujica; Juan Pablo II; el Ché. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, no aparece “terno” como sinónimo de confiabilidad. Así que es absurdo.
b) No vivo para causar una buena impresión en los demás porque mi vida se convertiría en un acto público y no en un ejercicio privado. Si tuviera que causar una buena impresión en los demás, más del 70% de mi vida fuera una mentira: y no lo es.

Analizo mi respuesta “3”. “Para que me den oportunidades laborales y no me hagan de lado”. De lo cual desprendo así mismo otras observaciones.
a) ¿TODAS las personas que tienen terno tiene oportunidades laborales? Me salta inmediatamente la respuesta: NO. De hecho muchas que no lo han usado nunca tienen mejores sueldos que yo. Esto no es más que un paradigma: no van de la mano el terno con las oportunidades laborales. Es más, no solo eso, sino que en lugares tremendamente formales como los bancos, NO DEBERÍAN FORZOSAMENTE IR DE LA MANO. ¿No son acaso los bancos que hablan de la responsabilidad ambiental y social los que gastan ingentes cantidades de dinero promoviendo “vidas felices”? ¿No deberían ser ellos los que estimulen a que sus funcionarios vayan en bicicleta a sus oficinas y no es menos cierto que el terno no brinda la comodidad necesaria?
b) No vayamos muy lejos, ME VIVEN HACIENDO DE LADO. Claro está que los círculos que me segregan pasan inadvertidos para mi, pero lo hacen. Me hacen de lado los Punks; igual lo hacen los Rockeros; igual lo hacen los Intelectuales de Derecha… en definitiva, soy hecho de lado a diario y eso no cambia el rumbo de mi vida. Si los enemigos del terno nos visibilizáramos veríamos que somos muchos más de los que creemos ser.

Analizo finalmente mi última respuesta. “Para tener ingresos en mi casa y mantener a los míos, y para sentirme bien siendo parte de algo”. Del mismo modo me surgen observaciones.
a) ¿Conozco alguno que no use terno y lleve el pan a su casa? Muchos. Entonces, por qué me preocupo de los ingresos si no tiene nada que ver con el uso o no del terno.
b) “Para ser parte de algo”… tal vez aquí es el único criterio que abala la razón por la que usar un terno. Si quiero ser parte del grupo de los que parecen exitosos, o parecen elegantes, o parecen empresarios, o parecen confiables o cualquier otra subjetividad, ahí si no hay que más discutir. Esta es, luego de mi análisis, la única razón válida por la que un Ser Humano puede llegar a vestirse de una forma poco práctica y puede justificar su proceder. Tal vez sea todo menos lógico, pero para él es válido.
Yo no uso terno porque no lo considero necesario. Pero conóceme, tal vez en el trato veas que pese a lo mamarracho que me veo, porque ciertamente tengo muy poca ropa, soy confiable, talentoso, sincero y exitoso. Claro que mi patrón de éxito difiere muchísimo del de la mayoría, pero date el tiempo de conocerme y te lo explico.

Te invito a dejar de lado el terno y prestarle más atención a las IMPORTANCIAS.
Matías Dávila 2010, Todos los derechos reservados. Quito - Ecuador - Suramérica